7 dic. 2008

DE RUTA POR CARBAJOSA


La tarde del domingo, fuimos a Carbajosa de Alba, con intención de descender al río Duero y disfrutar del paisaje de los arribanzos de la localidad.
La marcha tiene en total unos 5 kilómetros (ida y vuelta) de dificultad baja mediante un camino de tierra recientemente arreglado y en buenas condiciones, comodidad excepto en un tramo en ladera de unos 400 metros con una pendiente bastante pronunciada.

El paisaje, aun sin disgustar, no nos pareció tan atractivo como otros lugares de los Arribes del Duero. El río está encajonado en una larga recta entre el paredón rocoso, no existiendo arbolado del lado de Carbajosa aunque sí en la ribera opuesta (Moralina de Sayago) donde se ven bastantes encinas y carrascos; seguramente en primavera con las jaras y tomillos floridos sea bastante vistosa.

Abajo prácticamente a nivel de las aguas embalsadas del salto de Castro, está a nuestro parecer la gran atracción del paraje: mina Dorinda. Es una antigua explotación minera de estaño, en la actualidad su acceso permanece cerrado por una verja metálica; la galería excavada en la cuarcita termina abruptamente en una pared de escombro (nos dijeron que hace años se intentó entoñar la mina), la gruta tiene una altura de unos 3 metros alcanzando en algunos sitios una elevación bastante mayor, sus formas son muy llamativas, e iluminadas realmente invitan a evadir la imaginación. Hace bastantes años existía un embarcadero al cual llegaban los obreros que residían en la otra orilla y un pozo minero para su descenso hoy desmoronado pero todavía visible su abertura. En la gruta hay mucha humedad y el aire está cargadísimo, lo cual nos hace imaginar la penosidad del trabajo minero.

Regresamos al caer la tarde, se oían ya a las primeras aves nocturnas, siguiendo el sendero que sale del pueblo y por el cual descendimos, lástima que no nos diera tiempo dar un paseo para conocer el pueblo pues se veía muy conservado y acogedor.

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